¿Qué está sucediendo con las palabras? A veces
aparentan que no existieran en el subconsciente o que simplemente no quisieran
mostrarse a flote cuando es necesario utilizarlas. En estos momentos podría
reconocer claramente que padezco un miedo interno por explorar la anatomía de
una hoja de papel completamente en blanco (como cuando los seres humanos tocan
las puertas de la pubertad y el amor descansa sobre el cuerpo, el cual lo deja
completamente inmóvil y vulnerable). La hoja de papel en blanco, a pesar de ser
aparentemente inofensiva, interviene en las palabras de una manera muy
arrolladora: Si quisiera ser más gráfico podría incluso imaginarme un especie
de ritual reproductivo entre palabra y hoja, en donde ésta última seduce a la
primera hacia un abismo interminable y universal. La palabra tiene miedo de
salir y tiene miedo de actuar de manera errónea porque sabe que la hoja a pesar
de ser pequeña, blanca y simple, tiene la capacidad de juzgar su contenido. El
miedo existe pero a pesar de esto, la
página que alguna vez no estuvo tocada posee una capacidad de seducción tremenda: Fue
blanca, vacía, infinita, procreadora, ilimitada… En otros términos, produjo en
mis palabras una especie de confianza nerviosa parecida a un puente e hizo
posible que mis ideas lentamente se formaran en la realidad. La hoja te invita
a que la accedas.
En mi interior y en el interior de lo que sucede en lo
más incognito de mis razonamientos, Las palabras se mueven violentamente
tratando de organizarse y ubicarse en fila para poder salir de manera ordenada
y coherente. Pareciera inclusive un embotellamiento automovilístico, pero la
hoja en blanco no se inmuta en expresar el más mínimo movimiento aunque mi
cerebro perciba una personalidad agresiva en ella. Al observar a mi alrededor
puedo entender que hay seres iguales a mí (con sus delirios y problemas) que si
se dieran cuenta de lo que esta sucediendo aquí en estos momentos dirían que
estoy armando demasiado alboroto por tratar de llenar unas cuantas hojas en
blanco.
Otros dirían incluso que soy una persona paranoica.
Considero que aún no he vivido lo
suficiente como para entender que el comportamiento humano es muy variado e
impredecible: Esto es particularmente que todos no somos lo suficientemente
perceptivos con lo que fluye en nuestro alrededor. La simplicidad de una hoja
de papel en blanco es majestuosa, interminable, productora y perfecta debido a
que tiene la capacidad de expresar las ideas más insólitas, de construir mundos
paralelos en todas sus formas y por supuesto de destruir la imaginación de
cualquiera cuando mueren los textos mal hechos. La profesión de diseñador
industrial me ha hecho desarrollar ese sentido extra del observador y en este
caso el objetivo principal del flujo de ideas que intento desarrollar aquí se
basa en la exaltación de la simplicidad en nuestro alrededor, tal como se pudo
apreciar en el libro de Jhon Maeda, Leyes
de la simplicidad.
Entre muchas de las afirmaciones
razonables planteadas en el libro, se puede reconocer que la lectura produjo
algo más que un aparente entendimiento de un manual útil y sofisticado que
sustenta el poder, la factibilidad y la fundamentación de la simplicidad en la
producción industrial. Como opinión personal, diría que el sentido de esta
lectura pretende algo más que esto: Se refiere al entendimiento auténtico e
indiscutible de la morfología de la concepción
pura de un objeto, tomando como excusa (perfectamente válida, por supuesto)
el tema de lo simple y el minimalismo. Es que no existen palabras suficientes para delimitar las
interminables dimensiones existentes que se pueden llegar a identificar en el
proceso creativo y el hecho de basarse en una postura muy viable e inteligente
como lo es la simplicidad para la
búsqueda de un rumbo particular en dicha concepción, resulta muy cómodo y
organizado para poder entender esto.
De esta manera se mencionan diez
leyes básicas que serían recomendables llegar a tener en cuenta para poder
situarse en el tedioso mundo de la concepción y fabricación de ideas, teniendo
como principal enemigo el hecho de que pisar un paso en falso haría posible la
realidad de una hipotética caía en picada en el abismo de lo complejo (definido
como ese ente que no es perceptible, predecible,
molesto, exagerado, incalculable, lento, o corto de imaginación).
El hecho de reducir, organizar,
manejar el tiempo, evidenciar procesos de aprendizaje, intervenir por medio de
conceptos de diferencia, contextualizar en el espacio, expresar un impulso
emocional que produzca fuentes de conexión y confianza, el alejamiento de los
ideales de perfección y la capacidad de entendimiento del fracaso como algo
real y por supuesto el reconocimiento de la simplicidad como un sujeto propio e intuitivo de la naturaleza humana,
siempre serán elementos que ayudaran a apaciguar el volcán violento de ideas
que siempre están agrupados en un lugar pequeño e incógnito del cerebro.
También ayudan a que las palabras mismas
salgan sin miedo a enfrentar la hoja de papel en blanco, por supuesto.
He decidido elegir a la hoja de papel
en blanco como uno de mis elementos favoritos que cumplen con los requisitos
necesarios y ejemplares para la experiencia de identificar la simplicidad en el
ambiente. Existen muchos planteamientos que podrían soportar lo dicho acerca de
la hoja anteriormente, entre ellos lo siguiente:
“Un buen diseño depende, de alguna
manera, de la capacidad de incluir un sentido de familiaridad instantáneo”
(Maeda, 2006)
¿Quién no necesita una hoja en
blanco? Este objeto es la respuesta a muchas de las necesidades inconscientes
del ser humano, como por ejemplo el hecho de la búsqueda de una manera de
expresión y autorrealización personal.
“He aprendido que los diseños de los
productos que han alcanzado un mayor éxito, sean estos simples, complejos,
racionales, ilógicos, locales, internacional,es o
tecnofóbicos, son aquellos que están más arraigados en el ámbito más amplio del
aprendizaje y de la vida.” (Maeda, 2006)
Así como la hoja de papel en blanco,
existen muchísimos objetos que poseen esa característica intuitiva que produce
placer, confianza y “un no se que” que
una persona normal no puede delimitar con palabras, solo con sensaciones en el
estómago. La aplicación de este tipo de sensaciones en la producción de diseño
industrial es importante debido a que se realizan verdaderas conexiones con el
usuario.
Al final de todo, podría tratar de
definir a la simplicidad como algo indefinible debido a que ella se encuentra
ahí, latente, natural e inconsciente (como la profundidad mental de una hoja de
papel). Aunque a veces parezca interminable, sofisticada, inalcanzable,
(incluso compleja), rigurosa y llegue a ser tachada de barata, es completamente permitido decir que se intenta alcanzar
por medio de muchos caminos y que su carácter predecible (que esquiva lo obvio
y resalta lo especifico) hace que el balance entre diseño y producción llegue a
un punto en común.
Ahora en la era de la globalización
es correcto innovar en muchos aspectos y frente a la realización de procesos
investigativos se puede llegar a ser muy acertado, pero como consejo práctico
que podría darme a mi mismo sería el hecho de identificar en la naturaleza lo
básico que alimenta todas nuestras necesidades.
Por último, quisiera agradecerle a la
hoja en blanco por permitirme escribir en primera persona, debido a que a pesar
de que no es lo correcto en términos académicos, hizo posible la existencia de
una conexión intuitiva entre lo natural y la simplicidad que existe en tratar
de expresar una idea latente.
BIBLIOGRAFIAMAEDA, JOHN. Las leyes de la Simplicidad. Editorial Gedisa. 2006.
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